Pronunciamiento del Polo Ciudadano

En la disputa interburguesa por las reformas electorales no hay alternativa democrática para el pueblo panameño Exijamos: Asamblea Constituyente originaria En las últimas semanas se ha desatado una tensión por las nuevas reformas electorales. En esa disputa se puede encontrar dos grupos. Por un lado, los diputados de los partidos PRD y Cambio Democrático que controlan la Asamblea Nacional y aspiran a seguir monopolizándola. Por otro lado, están los operadores de los grupos empresariales dominantes, disfrazados de sociedad civil, que controlan la Cámara de Comercio y monopolizan los medios de comunicación. Qué está en juego? Históricamente las fracciones empresariales de Panamá se han disputado el control del Estado. Esto ha ocurrido a finales de la década del 20, a mediados del 40 y finales de los 60 y 80. En el presente, la lógica no es muy distinta. Los empresarios entienden que quienes controlan el Estado pueden expandir su poder y acumular mayores riquezas. Los grupos en disputa exigen un mayor porcentaje en la distribución de las riquezas. Todo esto ocurre al margen y en detrimento de los trabajadores, informales, profesionales independientes, pequeños empresarios y productores agrícolas. Los grupos empresariales dominantes han entendido que su sistema político vigente se ha desgastado. No tienen el control absoluto de sus partidos (PRD, CD, Panameñismo) ni apoyo popular (cierta disminución de su hegemonía). Necesitan oxigenar el sistema político mediante reformas para liquidar a su competencia y prevalecer con el poder que les fueron otorgado por Estados Unidos post-invasión. Para el acometido utilizan a sus medios de comunicación (La Prensa, TVN, Telemetro, Foco, EcoTV).Dado que su interés es sólo éste, no plantean cambios al código electoral que persigan eliminar las desigualdades políticas, ni democratizar realmente al país. Nie los diputados oficialistas, ni los empresarios se proponen: la eliminación del millonario financiamiento privado a las campañas políticas, fuente de la corrupción; ni la disminución del número de firmas para la inscripción de partidos políticos nuevos y candidaturas por libre postulación; ni paridad de género en las postulaciones; ni representación de las estructuras políticas de los pueblos originarios dentro del mismo Órgano, entre otros cambios necesarios para acercarnos a una verdadera democracia. Qué tenemos que hacer nosotros los trabajadores? El movimiento popular panameño no debe hacerle el juego a ninguna de las dos fracciones del poder político y económico. Ellos no representan más que la continuidad del régimen político antipopular y corrupto. Movilicémonos unitariamente para repudiar a ambos sectores y continuar exigiendo una ASAMBLEA CONSTITUYENTE originaria. Panamá, 18 de octubre de 2021.

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Campañas de Sindicalismo para no sindicalistas. Marketing Sindical www.monagrillo.net

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