Mensaje de Aleida Guevara en el 54 aniversario de la muerte del Che

54 años se dice fácil, pero es una vida, yo tenía 6 años iba a cumplir 7 cuando me dieron la noticia de que mi papá había muerto. Un niño muy pequeño no sabe bien lo que eso significa, pero tú vas creciendo y al ir creciendo extrañas mucho la presencia de tu papá, realmente añoras tener esa presencia, poder conversar con él, sentarte en sus piernas, acariciarlo, besarlo, nunca pude hacerlo prácticamente.

Pero mi papá dejó un legado muy hermoso, digamos que de coherencia. Tú no eres capaz de decir una cosa si no la llevas a la práctica esa cuestión queda en el aire. Mi papá mostró que hay que tener coherencia, ética revolucionaria y amor, un gran amor para poder dedicar lo mejor de tu vida a tratar de salvar la vida de otra gente.

Empezó como médico, médico joven que quería a lo mejor descubrir la cura para enfermedades tan terribles en aquella época como la lepra, soñar con ser un gran científico. Pero al llegar a nuestra América y comenzar su andar por la Patria Grande comenzó a darse cuenta de otras cosas, comenzó a despertar esa conciencia de ser humano, de tratar de mejorar la vida, ya no como médico ya como persona, como hombre, tratar de hacer más hermosa la vida de otros pueblos, más completa, más plena.

Mi papá dedicó los mejores años de su vida a eso, y se dio cuenta justo aquí en Cuba que para ser un médico revolucionario hace falta revolución y que a lo mejor y que a lo mejor solo tú puedes dedicar tu vida aisladamente a tratar de mejorar la vida de otra persona, pero no es suficiente. Por eso es importante el movimiento social, la fuerza colectiva para poder ir adelante, para poder crecer como pueblo. Eso él lo aprendió aquí en Cuba, la unidad del pueblo, la fuerza del pueblo cubano fue quien le demostró que solamente de esa manera podríamos llegar a ser mucho mejores, y podíamos vivir con muchísima mayor claridad lo que aspirábamos para nuestra gente.

Papi decidió mostrar con su ejemplo y eso también para mí es una de las cosas que más respeto y admiro de mi papá. Él amaba una mujer, él tenía 4 hijos pequeños, bueno 5 con mi hermana mayor, y realmente se desprende de todo eso para tratar de hacer algo más por otras personas poderles mostrar un camino diferente. No podía simplemente hablar, tenía que practicarlo y eso es lo que hace que mi papá sea un hombre muy coherente, decía lo que pensaba y hacía lo que decía.

Yo pienso que eso lo hace inmenso como figura, como ejemplo para las nuevas generaciones, esa capacidad de amar que le permitió dejar atrás a sus seres queridos porque tenía que amar, tenía que dedicar su vida a otras personas. El amor le dio la fuerza para seguir adelante.

Hombres como esos son los que a pesar de 54 años de su ausencia física tenemos que seguir recordando y practicarlo, llevarlo todos los días a la vida cotidiana, eso es lo que lo hace seguir viviendo junto a nosotros y a eso es a lo que aspiramos siempre, a que el Che siga siendo ese ejemplo de vida tan necesario para las nuevas generaciones que impulse con su ejemplo la construcción de un mundo mucho más justo y mejor para todos. Es el mejor recuerdo a un hombre como ese.

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