Las nuevas generaciones de profesionales y su compromiso con la patria

Jaime Flores Cedeño
Columnista/ Estrella de Panamá
9 de febrero de 2021

Hasta hace unas décadas hubo una generación de intelectuales panameños que dedicaron su vida a la formación de estudiantes bajo un sentido crítico y patriótico la cual merecen nuestro reconocimiento. No poseía doble discurso y sus posiciones políticas siempre estuvieron al lado de los mejores intereses de la Nación y jamás prestaron su pluma, ni profesionalismo para avalar acciones entreguistas como se dio con la invasión del 20 de diciembre de 1989. Tuve la dicha de conocer a algunos de estos profesionales cuando cursaba, en los 90, estudios de filosofía e historia en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.

No puedo dejar de mencionar entre estos formadores a Ricaurte Soler cuyas obras hacían reflexionar a los estudiantes sobre nuestro pasado histórico y rompía con la historia acrítica impulsada por los sectores de poder. Sus ensayos sobre el “positivismo argentino”, “Panamá, Nación y Oligarquía”, “Ideas y Cuestión Nacional Latinoamericana”, “Panamá y Nuestra América”, siguen siendo fuente de conocimiento. César de León, fue otro maestro de la enseñanza, marxista de convicción, igual que Soler, perseguido y expulsado del país en varias ocasiones sustentaba sus enseñanzas en el materialismo histórico de manera racional y no dogmática.

Recordamos a otros prestigiosos académicos fallecidos hace pocas décadas, y en fecha reciente, como: José de Jesús Martínez, Humberto Bruggiati, Néstor Porcell, Raúl Leis, Diógenes Cedeño Cenci, Ornell Urriola, Miguel Ángel Sánchez y Marco A. Gandasegui, cuyas obras son fundamentales para conocer la evolución histórica de nuestro país.

Estos docentes dejaron su legado a diferentes generaciones que supieron continuar su ejemplo académico y de lucha social, porque eran gente comprometida con el bienestar del país. Esto es importante, a razón de que un intelectual completo es aquel que tiene un ejercicio de vida tanto teórico, como práctico, y está dispuesto a poner sus mejores capacidades al servicio del pueblo.

Hoy, contamos con una nueva generación de intelectuales que han decidido seguir fortaleciendo el espíritu patriótico desde las letras y la academia, entre estos tenemos a: Juan Gómez, Samuel Prado, Diógenes Sánchez, José Álvaro, Gilberto Marulanda, Antonio Méndez, Mario García Hudson, Abdiel Rodríguez, René Bracho, Alexander Sánchez, Ela Urriola, David Robinson, Indira Moreno, Jaime Beitía, Richard Morales, Jonathan Chávez, Toracio Pelayo y Rafael Álvarez.

En la rama del Derecho y las Ciencias Políticas se destacan jóvenes abogados que los vemos ejerciendo un trabajo a favor de las comunidades y enfrentando las injusticias que se comenten a diario en contra del pueblo. Nos permitimos mencionar solo a algunos: Miguel Delgado, Jorge González, Milagros Bracho, Rodnie Méndez, Gilberto Solís, Orestes Arenas, Carlos Bichet, Boris Sánchez, Jorge Espinosa, Carlos Agraje, Emanuel Castro, Yaneth Barrera y Hugo Araúz.

Cada uno de estos panameños, y otros, que haremos mención en subsecuentes escritos desarrollan a diario un trabajo profesional y social permanente sin buscar fama ni notoriedad. Los motiva, ya sea, desde la academia y las organizaciones sociales un ímpetu de lucha patriótica en defensa de los sectores más vulnerables del país que son víctimas de las injusticias sociales que imponen las élites económicas.

Se necesitan hoy más que nunca profesionales como estos que tengan alta capacidad moral y verdadera conciencia social. Un aspecto relevante es, que casi todos estos jóvenes adquirieron sus primeras nociones de liderazgo desde las escuelas y universidades, las cuales están llamadas a guiar a los estudiantes por el camino del nacionalismo y la dignidad.

En este orden, resulta imperante que la comunidad educativa retome con urgencia (una vez salgamos de la pandemia), la organización de las asociaciones estudiantiles que a lo largo de la historia republicana jugaron un papel destacado en la formación cívica de la juventud, la cual desempeñó un rol destacado en la lucha por la liberación nacional y en pro de las reivindicaciones nacionales.

Debemos tener presente, que la acción de silenciar la voz estudiantil por parte de distintos gobiernos aplicando prácticas represivas de suspensión y expulsión, no tenía otro fin que crear jóvenes pasivos y conformes con el sistema imperante caracterizado por la exclusión, la injusticia y la intensificación de la pobreza.

Estamos convencidos de que esta nueva generación de profesionales continuará con su trabajo profesional y espíritu patriótico, que es el que debe prevalecer en todos los ciudadanos, más aún, cuando vemos intereses hegemónicos de potencias extranjeras que trabajan en complicidad con las oligarquías criollas, cuya agenda de dominación se mantiene vigente, atentando en contra de los intereses nacionales.

Prof. de Filosofía e Historia/
Abogado

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