#NiUnaMenos. Mujeres a luchar reportaje de CNN

Lucía tenía 16 años. Fue drogada, violada por al menos tres hombres, empalada y luego asesinada. Micaela tenía 12 años. Un hombre de 26, prófugo de la justicia por otro delito, confesó que se ganó su confianza a través de un perfil falso de Facebook y luego la mató porque no quiso tener sexo con él. Una joven de 17 años fue violada por 30 hombres en un acto brutal organizado por su novio, en venganza por una supuesta infidelidad de ella. El hombre grabó todo y lo compartió por redes sociales. Serena tenía 15 años. Un día, su exnovio decidió atacarla con 49 puñaladas, porque lo había dejado. Murió degollada.

Todos son casos reales. Pasaron en alguna ciudad de algún país de América Latina. En el 2002 o en el 2007 o en el 2016. Da lo mismo porque detrás de todas esas historias subyace una cultura machista y misógina, en la que la violencia contra la mujer muchas veces se tolera, se esconde.

“Tenía 8 años. Mi primo me arrinconó en el cuarto y me cogió la vagina. Le pegué y traté de contarle a mi tía, pero ella me llamó mentirosa”. “Un hombre viejo me coge el culo en el trabajo. Sigue haciéndolo. Le pego. El director me dice que me calme, que el tipo sólo estaba bromeando”. “Tenía 18 años, estaba rompiendo con mi entonces prometido. Me violó para que quedara embarazada (no quedé) y tener que casarme con él”. “A los 14 años, un niño puso sus manos entre mis piernas cuando yo estaba sentada en clase. Me arrepiento de no haber dicho nada desde entonces”. “Tenía 10 años, un amigo de mi madre, un hombre grande, me agarró y me besó las mejillas sin avisar. Ambos se rieron de mi cara horrorizada”.

Todas son denuncias de mujeres a través de Twitter. Pasaron en alguna ciudad de algún país del mundo. En los años 80 o en los 90. Tal vez hace dos días. Da lo mismo porque detrás de todas esas historias subyace una cultura machista y misógina, en la que la violencia contra la mujer muchas veces se tolera, se esconde.

Catalina Ruiz-Navarro

CNN en Español entrevistó a Catalina Ruiz-Navarro, feminista y activista, columnista de medios en Colombia, México y Estados Unidos y codirectora de (e)sterotipas, un colectivo feminista que se vale “del humor, la estética del pop y las nuevas tecnologías”. Colombiana radicada en México, Ruiz-Navarro es hoy una de las voces más buscadas para analizar el fenómeno de la violencia contra la mujer que por estos días ha movilizado a tanta gente y lo que han generado los comentarios grabados en 2005, fuera de cámara, al hoy candidato republicano Donald Trump, por los cuales se disculpó hace poco asegurando que se trató de una “charla entre hombres” y que jamás había actuado de esa manera.

Hace unos días la bloguera canadiense Kelly Oxford realizó una campaña en Twitter con la etiqueta #NotOkay (No está bien) para que las mujeres compartieran la primera agresión sexual de la que fueron víctimas. ¿Sirven de algo esas campañas?
Sí, claro. Esa campaña también la hicimos en (e)stereotipas desde abril y se hizo en octubre del 2015 en Brasil, entonces esta es como una tercera edición en un tercer idioma. Es una experiencia muy familiar porque desde (e)stereotipas, el colectivo feminista que fundamos con Estefanía Vela en México, lanzamos la campaña de #MiPrimerAcoso unos días antes de lo que se llamó la ‘Primavera Violeta’, que fueron unas marchas multitudinarias en contra de la violencia contra las mujeres, sólo en Ciudad de México salieron unas 60.000 personas a la calle. Esto tiene un efecto muy importante porque todas las mujeres en algún momento de nuestras vidas hemos sido acosadas sexualmente, así sea por el tipo que nos grita en la calle. Y si ese es tu único acoso eso es un privilegio. Es un acoso constante y permanente pero nadie lo ve y nosotras no se lo contamos a otras mujeres porque sentimos que nos ponemos en un papel de víctimas muy difícil, pero si vemos que otras lo cuentan, eso nos da la fuerza de decirlo en voz alta. #MiPrimerAcoso era un ejercicio de memoria donde tú como mujer adulta te pones a pensar cuándo fue la primera vez que te acosaron y en ese ejercicio pasas por todos tus acosos y luego cuando eso lo verbalizas les das a otras mujeres herramientas para reconocer ese acoso en su vida y llamarlo violencia. Es que muchas veces ni nosotras mismas nos damos cuenta que están siendo violentos porque está muy normalizado ese comportamiento. La discusión ha madurado, hoy hay unos espacios en donde esto ya se puede nombrar y las redes sociales sirven para eso.

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