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Mi patria está muerta ¿Quién la va a enterrar? Por Norma Estela Ferreyra


Qué tristeza es ver a mi país como un cadáver, destrozado en todas sus instituciones, en su Constitución, en sus leyes, que responden al delirio de un dictador votado por el pueblo, o tal vez, surgido mediante el fraude. No hay mejor dictadura que la que viene mediante el engaño de una votación, donde no se cumple nada de lo que se prometió, y se miente desde los aportes de campaña, donde sus cómplices mafiosos, son sus funcionarios, legisladores y la gran mayoría del Poder Judicial, incluida la Corte Suprema de Justicia, que arrastra sus hilachas como una vieja desprolija y sucia.
Y esto sucede, cuando esos delincuentes, obedecen como ovejas de rebaño, a lo que llamamos el Poder Mundial, que no es otra cosa que una lacra oligarca, salvaje, insensible y criminal, que quiere perpetuarse, despóticamente, con mentiras emitidas por todos los medios hegemónicos y apoderarse del mundo, de sus riquezas y que procura esclavizarnos, a como dé lugar.

¿Y qué es la muerte de un país? Nosotros ya vivimos varias agonías, pero ésta va muy acelerada. Diría que en términos mortuorios, sólo nos falta el entierro final.

Los fraudes, circos y falsedades, se llevaron puesto nuestro honor, ese que fue ganado con largas luchas, llevadas a cabo por gauchos, indios, caudillos, héroes, que no fueron más que hombres y mujeres, que murieron por la dignidad de la patria o que dejaron lo mejor de sus vidas, como los presidentes Hipólito Irigoyen, Juan Domingo Perón, Arturo Illia, Raúl Alfonsin y Néstor con su esposa Cristina Kirchner. Fueron pocos, pero hicieron mucho.

Y no estoy diciendo, que en estas presidencias no hubo errores ni corrupción, como lo hubo en todos los países del mundo y en todas las épocas. Porque mi experiencia, como analista política, me ha enseñado que, desde un simple inspector de tránsito, para dar un ejemplo, por el hecho de poder hacer o perdonar una multa, puede corromperse, porque el poder se ampara en el hecho de que puede evadir la prueba y en eso consiste la corrupción a diferencia del delito común.

Y sin justificar ninguna corrupción, quiero analizar, los resultados de cualquier gestión de gobierno.
¿Son iguales todos? La respuesta es no. Un gobierno puede ser o no, popular y resultar un buen gobierno, muy positivo para todo el pueblo, amparando a los que menos tienen y valorando a los empresarios que cumplen las leyes. Sin dudas, nadie puede ignorar el reconocimiento popular que tuvieron estos presidentes argentinos, que he mencionado. Tanto por sus obras de infraestructura como por el reconocimientos de los derechos humanos a toda la comunidad, que se tradujo en un amor recíproco entre el gobierno y la mayoría de sus habitantes.

Pero hoy, la usura, el robo, la impiedad y la maldad suprema de los hombres más ricos de la tierra, ha cambiado la historia de la humanidad y mi patria no ha sido la excepción, ayudado por los vende patrias que hoy gobiernan la república. Sin estos secuaces de adentro, mi país no estaría en el dolor de una agonía insoportable.

La tecnología a superado, en su accionar lento y constante, al razonamiento humano. El egoísmo y la ceguera que implica no tener que verse reflejado en el otro, nos ha llevado por mal camino. Y no sé si este estado de mi patria, se ve reflejado, tal cual, en otros países. Porque los medios hegemónicos y sin amor a los seres humanos, nos presentan una realidad virtual, que nos hace vivir felices, entre bienes materiales, mientras nuestros pequeños hijos, no saben cómo hacer para que sus padres vuelvan a una realidad, donde sus ojos estén puestos en ellos y no en una pantalla virtual. O sea, que dejen de ser seres autómatas y cada día más indiferentes a lo que sucede a su alrededor.

Como dije, mi patria está muerta. Hay territorios, empresas nacionales y riquezas, que ya no son nuestros. La Patagonia está siendo vendida a los ingleses, israelitas y yanquis, pero el dinero no sabemos dónde está. Mejor dicho, lo imaginamos. Tampoco sabemos, adónde van las sumas que pagamos por impuestos, tarifas y aportes obligatorios. Los más necesitados, pagan más que los terratenientes del campo, que las mineras, que Monsanto, que Wall Mart y todas las Multinacionales y empresas nacionales, que son explotadas por los funcionarios testaferros de Macri, quien es el dueño verdadero de todas ellas.

Pero debo agregar, que no sólo murió mi patria, como territorio rico y con reservas naturales, reconocidas por el mundo. Con ella, también murieron la educación, el trabajo, las jubilaciones, las pensiones por discapacidad, las asignaciones universales por hijo, los planes para conectar igualdad, la ciencia y tecnología, los hospitales públicos, la asistencia social, los planes de vivienda, de salud, las mutuales, las PIMES o pequeñas empresas y todo lo que se había logrado hasta el 2015. Además, tenemos impuestos de Justicia, que son muy costosos, los combustibles y todo aquello que se había mantenido en la normalidad, hasta la fecha en que asume el Presidente Macri, con más de 200 procesos judiciales y con la evasión fiscal más deshonrosa, como fueron el uso de las cuevas de los Panamá papers, para dar un solo ejemplo.

Estamos en coma, grado cuatro, como dice el periodista independiente, Santiago Cúneo. Los presos políticos son una diversión, porque tenemos un circo para entretener a un pueblo que se muestra espectador, salvo cuando salen en protestas pacíficas, los obreros perjudicados o despedidos. El miedo los amordaza y el temor a ser reprimido o a la posibilidad de pasar años en una cárcel, por capricho de algún juez como Bonadío, en el país de las injusticias, de los narcos, de los sicarios del Poder Mundial, que nos denigra como nación y como personas.

Macri se ríe de todos nosotros, mientras los anglosajones se frotan las manos, pues reciben tierras en varias partes del país, no sólo en la Patagonia, sino en la zona del Acuífero Guaraní, de la Triple frontera y otros, para establecer bases militares, israelitas y anglosajonas. Tierras, riquezas y esclavos, o sea, obreros de poca monta salarial, es lo que vienen a buscar desde afuera y que estos mal nacidos en nuestro suelo, se lo están entregando.

Por eso digo: mi patria está muerta. ¿Quién la va a enterrar? ¿Vamos a abandonar a Milagro Sala? ¿Y a Cristina? ¿A los jubilados? ¿A los niños hambrientos? ¿O vas a salir a la calle a pedir y a luchar para que se vayan todos? ¿Te acordás?

normaef10@hotmail.com

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