La revolución israelí no tiene quien la escriba

Israel afronta estos días una de las mayores protestas sociales en su historia.

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Sus protagonistas, los manifestantes, han preparado este martes un documento con sus demandas, mayoritariamente de índole social, dirigidas al primer ministro, Benjamín Netanyahu.
Los participantes del movimiento afirman que hubieran logrado resolver sus problemas si los acontecimientos en su país tuvieran repercusión mundial, pero que, lamentablemente, los medios extranjeros no les prestan demasiada atención. La protesta más multitudinaria de la última década en Israel no ha alcanzado proporciones revolucionarias, razón por la que apenas ha sido recogida por las principales cadenas internacionales.
Según el redactor del diario Yisrael Hayom en inglés, Amir Mizroch “los medios internacionales le hicieron un apartado a Israel y los conflictos palestino-israelí, israelí-libanés e israelí-sirio. Todo lo demás que no esté directamente vinculado con estos temas, lamentablemente, no representa una noticia inmediata”.
Esta falta de interés mediático no sorprende a los representantes de la prensa del Estado hebreo, ni tampoco a los propios manifestantes. Decenas de miles de personas llevan ya más de dos semanas en las calles israelíes, pese a lo cual están pasando desapercibidas para las empresas informativas de ámbito global.
“Cuando de Israel se trata, los medios extranjeros desean ver una película de acción… en la manifestación del sábado participaron 100.000 y el hecho de que la dejaran sin cubrir muestra que su única prioridad es la violencia en Oriente Medio”, dice May Flam, uno de los manifestantes.
Las principales cadenas estadounidenses no se apresuran a cubrir algo que aún no ha alcanzado la magnitud de las revoluciones más grandes de Oriente Medio. Y sus colegas europeos, como la BBC y otros, apenas le dedicaron unos segundos. Los consultores independientes explican que los manifestantes deberían tener paciencia.
Sin embargo, manifestantes como Hanna Rais podrían perder la esperanza mucho antes de un colapso económico. La estudiante lleva 9 días acampada. El objetivo de su protesta es tener una vida digna sin tener que preocuparse por cómo llegar a fin de mes.
“Me pone triste el hecho de que cuando Egipto decidió levantarse y decir basta, al igual que en Líbano, los medios estaban por todas partes. Pero no he visto a nadie de la CNN, FOX NEWS o de cualquiera otra cadena grande aquí. Es realmente triste. Nosotros también nos merecemos ser escuchados”, dice Hanna.
Por muy hartos y desesperados que estén los israelíes, la experiencia de sus partidarios alrededor del globo, les ha enseñado que sin la cobertura internacional y la presión por parte de los gobiernos extranjeros, una protesta se queda en nada más que un grito rebelde callado para siempre por la indiferencia.

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