12 de diciembre de 2011
El gobierno nacional ha utilizado la llegada de Noriega a Panamá para adquirir ventaja política. Así lo puedo interpretar de las palabras del Señor Presidente en la red de Twitter. Me parece que el General tiene un problema con la justicia y no la política panameña. Utilizar a Noriega para descalificar a los adversarios del PRD me parece algo bastante bajo. Los pueblos no regresan a su pasado, son los políticos los que usan el pasado para abrir nuevas brechas entre amigos y enemigos. Lo que hoy somos como país es el esfuerzo de bando y bando. Creo que hemos avanzado mucho con los entendimientos que se han logrado y si hoy somos un país democrático y libre es por la aceptación de todos los panameños de las nuevas reglas que deben imperar en nuestra democracia. Yo no quiero resucitar esa animadversión entre panameños que se sentía en los años de la dictadura. No quiero un país fracturado y en ese camino hacia la construcción de un proyecto hacia el futuro tener a la vez que cargar con las pesadas cadenas de un pasado que nos dividió. Considero que todos hemos hecho un esfuerzo por cicatrizar viejas heridas, hemos establecido relaciones y construido entendimientos nacionales entre antiguos militaristas y civilistas. Retrotraernos a esa época para afianzar nuestras diferencias me parece que es ir contra la historia de los últimos veintiún años. El Presidente Martinelli pretende abrir ese camino y nosotros como panameños debemos detenerlo. Este peligroso juego político con fines partidistas solo se explica por el peligroso descenso en su aceptación popular. La desesperación no es el mejor consejero de ningún mandatario. Noriega regresa a Panamá para atender sus deudas con la justicia panameña. El Panamá que encontrará es muy distinto de el que dejó hace veintiún años. El destino del país ha estado en manos de partidos políticos disímiles que se han alternado en el poder con respeto a los procesos electorales. Las fuerzas de seguridad han ocupado el lugar que le corresponde en un sistema democrático. Existe un andamiaje de gobernabilidad que lo hemos construido entre todos. No puede existir un panameño que pretenda por su interés político destruirlo y regresarnos a nuestra anterior condición de país fracturado. Creo que nos las estamos jugando si pretendemos abrir el camino de la persecución, la división y los enfrentamientos que vivimos hace veintiún años. Quien escribió la letra de ese hermoso himno nacional de Panamá jamás se hubiese imaginado lo valioso e inspirador que sería cien años después. Me sostengo en sus versos que dicen: “Es preciso cubrir con un velo, del pasado el calvario y la cruz” Ya terminaron los guerreros fragores. Ahora que el progreso acaricia tus lares es el momento para tomar la pica y la pala y dedicarnos al trabajo sin más dilación. Debemos ser prez y gala de este mundo feraz de Colón.
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