Editorial N*18

El pueblo panameño observa, sin sorpresa pero muy incómodo, la manera de cómo están saliendo los escándalos de robo y atraco al erario público, dineros que le pertenecen a todos los panameños y panameñas, recurso que bien pueden ser utilizados para pagar los salarios adeudado a educadores, para más centros de salud y hospitales, para hacer carreteras y mejorar los caminos de penetración para que el productor pueda sacar sus productos agrícolas, para mejorar el sistema sanitarios y la salud pública, en fin son dineros saqueados de nuestro fisco; que bien pueden resolver tantos problemas sensitivos de la población panameña.

Estamos estupefactos de la manera de cómo el gobierno del quinquenio pasado y así lo demuestran las denuncias presentadas y que lleva adelante el Ministerio Público, dilapidaron a su antojo millonarios recursos pertenecientes al pueblo panameño, bajo la protección de un supra poder que pensaron que la justicia jamás lo iba a alcanzar, entre ellos funcionarios públicos de cuello blanco, empresarios, políticos y profesionales de diversos sectores que pensaron que la coyuntura política siempre los protegerían.

Bajo una orden de la presidencia del pasado gobierno, se le imputó cargos de peculado sin mediar investigación y prueba alguna a nueves secretarios generales de centrales y federaciones obreras, para estos no cabía el debido proceso y el respeto a la Ley, situación que hoy invocan los presuntos infractores a las normas administrativas y contables. Escondiéndose y así lo pensamos todos en excusas de salud para ejercer un puesto, todos estaban saludables para ejercer los puestos y no para responder a la justicia, todos están enfermos y los que no huyen del país.

Pero, por el contrario los panameños de a pie si le hacen frente a la Ley y a la justicia por faltas cometidas y no podemos permitir que un selecto grupo de personas sean tratados como vacas sagradas, porque nuestra generación no habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos corruptos, como el estremecedor silencio de aquellos bondadosos.

Nuestra Central Nacional de Trabajadores de Panamá, combate y condena los crímenes de la corrupción venga de donde venga, y que todos los procesos se den en estricto derecho, respetando ante todo los derechos humanos, sin persecución e intimidación, pero, que aquellos que se encuentren enfrentados a la justicia no deben ampararse bajo el manto de la libertad de expresión o de cualquier otro subterfugio para evadir la justicia y caer en impunidad.

Seamos dignos ejemplos para las actuales y futuras generaciones, para que éstas sean honestas, transparentes e íntegras, para un mejor Panamá.

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