Documento de trabajo aprobado en la Asamblea del PAP

Hace cinco años, (el 20 de enero de 2007), el Partido Alternativa Popular (PAP), anunció que había completado su proceso de discusión y aprobación de estatutos, programa, símbolos y la elección de su Comité Ejecutivo y Directorio Nacional. Informó también, que pasaba inmediatamente a la fase de recoger las firmas necesarias para inscribir el PAP, como partido en formación, como exige el Código Electoral. En ese momento se le pidió el respaldo a toda la ciudadanía.

Se había alcanzado esa etapa después de un debate interno democrático, que tomó casi un año, buscando la unidad y logrando la confluencia de diversas fuerzas políticas y dirigentes populares. Cumplida aquella primera fase, el PAP siguió abierto para sumar a todas las organizaciones que deseaban contribuir a la nueva propuesta política.

Se enfatizó que el objetivo del PAP es brindar al pueblo panameño una nueva opción política, distinta – en todos los sentidos – a los actuales partidos oligárquicos, desprestigiados por la corrupción y sus medidas anti-populares. Se aspiraba a sumar a Panamá, al espíritu de cambios que sacuden al conjunto de la región latinoamericana. Se decía que “aspiramos a la conformación en Panamá de un gobierno que, siendo democrático, sea incluyente de la voluntad de las mayorías. Un gobierno que promueva el desarrollo económico y tenga por norte el bienestar de los más humildes. Un gobierno que defienda los empleos, la agricultura y la industria nacional, sin el sometimiento a intereses de potencias extranjeras”.

 

La candidatura del profesor Jované

El PAP se comprometió casi de inmediato a promover la candidatura independiente el profesor Juan Jované para la Presidencia de la República. Junto con el profesor Jované asumimos un programa de lucha que contemplaba, en primer lugar, un plan de emergencia contra la pobreza y el hambre y, de igual manera, un plan de salud y de educación. Se estableció un plan para ampliar las fuentes de empleo y de seguridad alimentaria. El programa también privilegió planes para la nacionalización de la generación y distribución de la energía eléctrica, así como para combatir la criminalidad sin militarización. El programa subrayó la importancia de la democratización plena y combate a la corrupción, empezando por la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente originaria.

El Programa del PAP no logró ser presentada formalmente al pueblo panameño en las elecciones generales de mayo de 2009, ya que el Tribunal Electoral negó la inscripción de la candidatura independiente del profesor Jované. No fue hasta el día anterior a las elecciones, que la Corte Suprema de Justicia falló a favor de una demanda de inconstitucionalidad interpuesta por el PAP, denunciando los obstáculos ilegales creados artificialmente para impedir la candidatura de Jované.  

En 2010, el PAP concentró sus esfuerzos en inscribir el partido y, además, en guiar las acciones del pueblo panameño a través de sus organizaciones representativas.

Mientras el PAP buscaba apoyo en la ciudadanía para inscribir el partido, en febrero de 2010 celebró un Directorio Nacional, donde denunció los atropellos del gobierno del presidente Ricardo Martinelli, quien asumiera el poder en julio de 2009. “Transcurridos siete meses de gobierno de la Alianza por el “Cambio”, es evidente que no se ha resuelto ninguno de los graves problemas sociales que aquejan al país, sino que, por el contrario, se sigue profundizando el problema de la seguridad pública, crece el desempleo y los despidos, continúa el aumento del costo de la vida, los servicios de salud pública no mejoran y una crisis creciente acecha a la educación”.

La resolución del Directorio Nacional del PAP señaló, además, que “el gobierno de Martinelli, mediante una hábil manipulación mediática, continua desarrollando una política de corrupción sin adecentar ni democratizar las instituciones públicas, aumentando el control de todos los órganos del Estado por parte del grupo dominante, colocando a la cabeza de las entidades públicas, amigos y subalternos de su grupo económico”.

La inscripción del PAP

El Directorio Nacional de febrero de 2010 resolvió, “comprometer todas las energías en el proceso de inscripción del Partido Alternativa Popular para hacer realidad la propuesta de gobierno de los sectores populares y gremiales, por un Panamá con justicia social y democracia participativa”. Además, se pronunció “al servicio de las acciones conjuntas que, en forma creciente, todos los sectores populares están realizando en contra de las medidas antipopulares y antidemocráticas del gobierno Martinelli”.

Mientras que el PAP continuaba en su labor de inscripción, el partido celebró otro Directorio Nacional el 7 de agosto de 2010 en medio de la crisis creada por la forma autoritaria de gobernar del régimen de turno, destacando que la misma se desarrolló “bajo el signo de la insurrección obrera, popular e indígena de Bocas del Toro contra la Ley 30 o Ley Chorizo. Lo cualitativo de la nueva situación es que, luego de varios años, la clase obrera ha entrado en escena y se convierte en un actor político importante, junto a otros sectores como los pueblos originarios, los ecologistas, defensores de los derechos humanos y campesinos”.

La represión gubernamental

El gobierno había impuesto un conjunto de leyes que implicaban un fuerte golpe a los derechos económicos, sociales y sindicales de la clase trabajadora: la ley “Carcelazo”, que penaliza la protesta social. El aumento del ITBM al 7%. La ley “Chorizo”, que de un golpe destruía al sindicalismo (eliminación de descuento directo de cuotas, imposibilidad de convocar huelgas y el nuevo organismo de representación sindical manipulado por el Ministerio de Trabajo). Eliminación de los estudios de impacto ambiental y la legalización de la violación de los derechos humanos por miembros de la policía.

Si bien nadie podía predecir la profundidad de la revuelta popular en Changuinola, Bocas del Toro, los trabajadores bananeros aparecieron como la vanguardia en la lucha contra las medidas autoritarias de Martinelli. La resistencia pagó un precio muy alto con dos obreros muertos, dos muertos adicionales de la comunidad y numerosos heridos de gravedad.

El movimiento sirvió de bautismo a la Unidad de Lucha Integral del Pueblo (ULIP), nuevo agrupamiento del movimiento sindical independiente, que supo defender los intereses generales de la clase trabajadora, teniendo que maniobrar entre el burocratismo y el sectarismo, convirtiéndose por momentos en el fiel de la balanza. ULIP tuvo el acierto de convocar un exitoso encuentro nacional, cuando fue llevada a su reconsideración a la Asamblea Nacional la ley “Chorizo”. Jugó, además,  un papel destacado en la huelga general, el martes 13 de julio, donde el Sindicato de la Coca Cola paralizó completamente la empresa y la Federación Auténtica de Trabajadores, logró movilizar sectores importantes, destacándose los trabajadores de las empresas Estrella Azul y Cemento Panamá.

 

La no inscripción del PAP

Al culminar 2010, para efectos del Tribunal Electoral, el PAP no había reunido las firmas suficientes para continuar siendo considerado como “partido en formación”, pese a que, de acuerdo a nuestra contabilidad, habíamos superado las 6,000 firmas, cuota exigida para mantener dicho reconocimiento. Esta situación fue analizada por los miembros del partido y se llegó a la conclusión que varios factores explicaban el problema. En primer lugar, no se logró superar la estrategia política de la oligarquía panameña que controla el sistema electoral y a los partidos políticos. Los grandes intereses económicos permiten la competencia política e, incluso, la alternabilidad, pero no permite la participación de organizaciones partidistas que no aceptan subordinarse a la clase dominante.

En segundo lugar, los costos que implica la campaña de inscripción nacional representan una barrera muy difícil de superar. Un cálculo aproximado señala que para cubrir la movilización de cuadros y otros gastos (sin incluir inversiones en la inclusión de propaganda en los medios de comunicación) requeriría una inversión de más de doscientos mil dólares, como mínimo.

En tercer lugar, la división de las organizaciones representativas de los trabajadores  y otros sectores sociales, no contribuyó a la creación de una percepción clara a nivel de la población, que no respondió a la convocatoria.

En cuarto lugar, el éxito de los partidos de la oligarquía en su organización y campañas de inscripción hay que entenderlas como producto de la corrupción y el manejo de recursos estatales. En la actualidad, el Partido Cambio Democrático (CD) admite que en sólo dos años – entre 2009 y 2011 – años en que ha estado gobernando, cuadruplicó el número de adherentes, pasando de 125 mil a 500 mil. 

En enero de 2011 el PAP perdió el reconocimiento de partido en formación. El punto que centró la atención inmediata de la militancia y el Directorio Nacional fue, si existían las condiciones objetivas para alcanzar la legalización de una propuesta obrera, popular, democrática y antineoliberal.

Seguimos convencidos, al igual que cuando se creó el PAP, que existen condiciones objetivas que demandan la creación de una alternativa política popular y comprometida con los proyectos históricos del pueblo panameño. Lograr este objetivo nos pondría en el mismo camino que han transitado los movimientos sociales de otros países de la región. Sin embargo, si no alcanzamos la unidad popular como se logró con el gran movimiento de defensa de la Caja de Seguro Social, la propuesta del PAP enfrentará escollos difíciles de vencer.

No perdemos de vista la nueva situación política creada por la insurrección popular de Bocas del Toro y la entrada en escena nuevamente del movimiento obrero, el surgimiento de ULIP, la crisis en el seno del gobierno de Martinelli y el desgaste de los partidos tradicionales y los políticos corruptos, sin soslayar la situación económica internacional. La suma de todos esos factores da para ser optimistas. En ese sentido, el Directorio Nacional del PAP ratifica la convocatoria a la conformación de una Gran Alianza Popular y Democrática para ser una opción de poder en las elecciones generales de 2014.

 

Las tareas del PAP

El PAP se definió desde un principio como una organización que saldría a la calle para agitar las causas más nobles del pueblo panameño, sin necesidad de caer en improvisaciones, ya que tenemos una rica historia de la cual aprender y avanzar con paso seguro. Tampoco saldremos imitando otras experiencias de otras latitudes. Pero si trabajaríamos en el mejor sentido de la solidaridad internacional, con todos los pueblos del orbe, muy especialmente con los hermanos de la región latinoamericana.

La invasión militar de EEUU a Panamá en 1989 representó una derrota del proyecto nacional, que no era el proyecto de las Fuerzas de Defensa, ni de Noriega, ni tampoco del PRD. Mucho menos de la “Cruzada Civilista” y sus partidos políticos oligarcas.

El proyecto nacional es un proceso mediante el cual el pueblo construye su propio destino, identificando sus objetivos y barriendo a sus enemigos. En el siglo XX el proyecto nacional fue marcado por las luchas por la soberanía y el fortalecimiento de las organizaciones populares. El proyecto nacional en el siglo XXI es convertir los recursos que ofrece el país en los medios que garanticen una vida de trabajo, estudio y prosperidad para todos los panameños, una mejor calidad de vida para todos y todas.

Sin embargo, a lo largo de la década de 1990 el pueblo panameño se recuperó del duro golpe que significó la invasión y ocupación norteamericana. Los muertos nunca fueron honrados por su sacrificio. Los heridos y humillados aún esperan una reivindicación. La izquierda política asumió su responsabilidad y encabezó las luchas contra el imperio norteamericano y sus políticos criollos panameños. Tanto Endara – panameñista – como Pérez Balladares – PRD – fueron derrotados en sendos plebiscitos convocados por la oligarquía.

Igualmente, las presidencias de Mireya Moscoso, panameñista, y Martín Torrijos, PRD, a comienzos del presente siglo, fueron enfrentados con marchas y protestas. La respuesta de ambos expresidentes fue el uso de la violencia y la represión contra el pueblo y su juventud. Lo que tuvieron de común los cuatro gobiernos, fueron las políticas neoliberales que empobrecieron a los trabajadores, secuestraron los ahorros de todos los panameños y levantaron una farsa en torno a sus torneos electorales. En la actualidad, el gobierno de Martinelli le ha agregado un ingrediente nuevo a las políticas neoliberales: el autoritarismo, que pretende colocarlo por encima de la ley, irrespetando incluso las reglas de la propia burguesía.

Todo militante del PAP tiene que entender cómo funciona la estructura de clases en teoría y, en particular, el caso de Panamá. La estructura de clase es de dominación y represión, en el marco de relaciones sociales de trabajo. El Estado capitalista se esfuerza por organizar a los trabajadores y sus familias, comunidades y toda forma social para ser explotadas. Todas las políticas públicas – educación, salud, empleo, transporte, comunidad y demás – son orientadas para extraer más ganancias (excedentes) de los trabajadores.  

El PAP lucha junto con el pueblo panameño para transformar la economía. Hay que eliminar todas las políticas neoliberales, comenzando por la flexibilización y la desregulación. Hay que establecer políticas de regulación de precios y planificación de la producción. La economía debe ser objeto de un plan que contemple los objetivos en el campo de la producción. Hay que convertir el mercado en un auxiliar de la sociedad. El país necesita un plan de desarrollo nacional, el cual debe ser el resultado de las voluntades de todos los sectores activos del proceso productivo, velando por los mejores intereses del pueblo panameño. (Ver resolución aprobada por la Asamblea)

El PAP también tiene que enfrentar la creciente militarización del país que refleja el pacto entre oligarquía e imperialismo para evitar cualquier cambio a favor de los sectores populares. En la actualidad, hay varios batallones militares panameños financiados por EEUU preparándose para reprimir cualquier movilización popular.     

El PAP estudia diversas opciones posibles para presentar un frente electoral progresista en las elecciones de 2014, aunque en este momento se concentra en el proceso de su fortalecimiento orgánico. El PAP no descarta conversar con los diversos sectores de la sociedad panameña, que comparten nuestras aspiraciones, para poner todos los recursos del país al servicio de las grandes mayorías, hoy excluidas por las clases dominantes. Sin embargo, no debemos caer en el juego del gobierno oligárquico que, al crear un ambiente preelectoral tan temprano, pretende distraer a la población de sus problemas urgentes. (Ver resolución aprobada por la Asamblea)

El PAP, frente a la profunda crisis de gobernabilidad que vive el país, reitera su llamado a una Asamblea Constituyente originaria, para refundar la República. El pueblo como constituyente tiene que elaborar una Constitución para hacer realidad el proyecto de nación democrático y de derecho, con justicia social.

Las opciones electorales son múltiples. Desde la reinscripción del partido, hasta la libre postulación y, en el peor de los casos, el tradicional voto nulo o en blanco. Aún es temprano para decidir al respecto. En cualquier caso, el partido sigue fiel a su propuesta unitaria y democrática, abierta a todos los sectores populares y de capas medias, mediante un programa de transformaciones sociales, económicas y políticas.

Panamá, 28 de enero 2012

 

 

Saludos
Prof. Raúl González R.

Secretario General
PAP
Cel. 6-6211072
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