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Convertir ésta caricatura de país en una nación.


El golpe de Estado realizado el 11 de octubre de 1968 fue promovido por los Estados Unidos, aprovechando la coyuntura de la entropía generalizada existente y sacar del ruedo a Arnulfo Arias, eliminando su obstáculo -según ellos- hacia los *tratados Tres en Uno*; además, no era uno de sus adeptos, anteriormente ya lo habían destituido de la Presidencia dos veces.

La sorpresa fue que el *Teniente Coronel Omar Torrijos Herrera*, uno de los oficiales de mayor graduación en el sub continente en la *“Escuela de las Américas”* (hasta ese momento había demostrado obediencia), acoge en su pecho el clamor popular y polemiza las decisiones de los otros miembros de la Junta de Gobierno que dirigían acciones represivas, carcelazos, asesinatos, exilios, etc. para consolidar su poder, aceptando todas las instrucciones del norte.

El 15 diciembre de 1969, le asestan un golpe político mientras Omar estaba en México. El General Torrijos decide inmediatamente regresar donde es recibido en la madrugada del *16 de diciembre* por el clamor de sus compañeros de armas y sorpresivamente por el pueblo entero. Era un niño de 10 años, en Macaracas, remota región de la Provincia de Los Santos, recuerdo que ese día el pueblo celebró su llegada; igualmente recuerdo el alborozo de coraje de aquel fatídico 9 de enero, solo tenía seis años, no había joven que no quisiera ir a la capital a pelear; recuerdo la angustia de mi madre porque mi tío Moisés Martinez (q.e.p.d) podría estar en camino para tal evento.

Desde esos dos días (9 de enero de 1964 y 16 de diciembre de 1969) la hoja de ruta del país cambia 180 grados, estableciéndose como norte el sur; exigiendo ya no prebendas y canonjías a los Estados Unidos sino que la perpetuidad del Canal fuera del pueblo panameño y no de los gringos. *Y para tal fin era necesario un gobierno de Liberación Nacional en el que como el ahora General Torrijos dijo: “convertir esta caricatura de país en una nación”*.

En esta dirección se negoció con las fuerzas progresistas, revolucionarias, democráticas y socialistas que estaban exiliadas o en la clandestinidad; éstas fueron las que le dieron consistencia estructural al proceso torrijista. Y entre centenares de miles de acciones, se nacionalizó la Fuerza y Luz, se prohibió hacer publicidad a los curanderos espiritistas, se prohibió construir casinos en las barriadas; se le dio vigencia nacional a la cultura popular y a nuestros olvidados héroes, siendo el vestido oficial del gobierno las guayaberas. Por primera vez los negros, campesinos, cholos e indios tienen posibilidad de ser parte esencial del gobierno. Todavía hoy abundan miles de profesionales que pudieron estudiar porque sus madres fueron contratadas en el *Plan de Emergencia*, muchos de ellos hacen un esfuerzo supremo por olvidarlo.

Las negociaciones de los tratados con USA, *ya con un pueblo orgulloso detrás*, fueros arduas y complicadas. Pusieron muchos falsos criterios para confundir nuestro entendimiento; entre ellos que el canal era obsoleto y por eso nos lo entregaban, que la transición tenía que ser ya y no en un proceso de asimilación de 20 años, que la enmienda del Cochino legalizaba la intervención como si los Estados Unidos necesitara un tratado para intervenir o invadir cualquier país (siendo la correlación de fuerzas la que determina estos eventos, sustentaba el General). Todavía hoy, después del deslumbrante resultado, hay dirigentes de ayer que siguen justificando los argumentos fabricados por el imperio para que rechazáramos los Tratados Torrijos-Carter.

Ni que decir, el desconocimiento del *gobierno popular democrático* que representó el Proceso Revolucionario. (leer El Diputado o la muerte del príncipe)

Todavía según muchos, fue una feroz dictadura que no logró nada, la que imitó a Stroessner, Pinochet, Videla, etc. que tienen en sus conciencias y en sus manos el asesinato de decenas de miles de jovenes revolucionarios. Sin embargo, todos ellos apoyaron a Panamá en nuestras aspiraciones, junto con Fidel Castro y el mundo socialista; siendo el masivo apoyo popular y la *Neutralidad del Canal (país)* los argumentos mediadores. ¿Cómo se podría conseguir ese apoyo popular siendo una feroz dictadura?

*Hoy, el Torrijismo, es la esencia de todo el pueblo y de todas sus organizaciones*, aunque no lo quieran reconocer. Vemos a los indios, cholos y negros codeándose con los que en secreto los detestan y eso solo es posible porque el Proceso Revolucionario logro construir una nación de su caricatura.

Les toca ahora a las nuevas generaciones desentrañar los nuevos paradigmas y las nuevas revoluciones que permitirán mañana convertir esta nación de pocos, en la que se ha convertido luego de los tratados y del asesinato de Omar, en una nación de todos.

Actualmente tenemos que reconocer, ayer no podíamos, que ha sido nuestra relación con Estados Unidos, el país más avanzado del mundo, junto con sus conflictos, la que nos ha permitido desarrollar nuestro entendimiento al grado tan alto en que está (lo que responde a una ley dialéctica). Como diría Pablo Neruda, se llevaron el oro y nos dejaron la palabra. Es una lástima que no quieran tener amigos sino intereses, tal cual lo puntualizara Omar.

Por:
Moisés Pinzón Martinez

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