¿Cómo se le dice al león que la boca le apesta?

leonDurante la campaña de 2009 y cuando, en forma contundente, ganó las elecciones Ricardo Martinelli, hicimos muchos análisis puntuales, en el momento preciso, sobre lo que estaba sucediendo y lo que había que hacer. Algunos se publicaron en este medio (La Prensa), otros se entregaron con acuse de recibo a los implicados en dicha campaña, recopilada y ordenada toda esa información en el folleto Quiénes son los culpables, publicado 15 días después de las elecciones de aquel año.
En dicho folleto, con un tiraje de mil ejemplares, se analizó con nitidez incluso el mes en que Martinelli logró hacerse del control estratégico de la situación; solo faltó que colocara el día y la hora. Vendimos cerca de 300, el resto lo regalamos. Hasta el momento nadie me ha demostrado haberlo leído, es muy posible que lo hayan utilizado como papel higiénico. Algo que no me molesta, porque cuando aparece un trabajo tan revelador como este el resultado siempre es igual: se convierte en un documento valioso para las generaciones posteriores.
Según intuimos, al parecer, nadie entiende qué significa “control estratégico de la situación”, ya que en el PRD se ha perdido el sentido de la “teoría política” (factor determinante en el triunfo de nuestro país en la obtención del Canal de Panamá) y se ha pasado a la improvisación y al marketing. Y si alguien lo entiende actúa con tanto sigilo que no nos hemos percatado.
En este mismo medio, hace algunos años, logramos tipificar y casi vaticinar el triunfo recurrente de las fuerzas políticas que hoy ostentan el poder en nuestro país. Además, en el libro El diputado o la muerte del príncipe, publicado en 2012, presentamos esta realidad en varios artículos. Cuando Juan Carlos Navarro celebraba su triunfo en las primarias presidenciales del PRD, me acerqué a él para tratar de hablar, pero como no lo logré, busqué a un mensajero a quien le entregué mi libro (en el que explicaba por qué había que apoyarlo) y le dije: “Dile a tu papá que se están cometiendo los mismos errores de 2009”.
Ante tanta abundancia de hechos, solo hay dos razones por las que (luego de varios meses y años de estos sucesos y sus consecuentes escritos) la actual campaña, que debería ser una continua ola de triunfos, está empantanada: o el mensajero se comió el mensaje o no existe la posibilidad de decirle al león que la boca le apesta. Esto contraviene una de las máximas de mayor profundidad que nos legaran nuestros antepasados: “El que más consulta menos se equivoca”.
por: Moisés Pinzón
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