Colombia Una Paz Necesaria (primera parte)

Una burguesía necesitada

Con sorpresa he recibido la noticia de que los principales jefes de los dos bandos enfrentados desde hace más de cincuenta años en la hermana república de Colombia habían decidido hacer posible un proceso para conseguir la paz, en ese momento recordé todos mis estudios de historia de la hermana nación y los muchos muertos y a quien ha favorecido esta guerra nacida de la injusticia y de lo conveniente que ha resultado para la potencia hegemónica pues se libra de un posible competido comercial.

Juan Manuel Santos actual presidente de la república de Colombia, un exponente de lo más tradicional de la clase dominante colombiana, es decir un oligarca (sociológicamente hablando) tátara nieto de dos ex presidentes y primo del anterior vicepresidente, cuya familia y él, en lo personal han estado  vinculados al diario el Tiempo uno de los grandes medios de dominación ideológica y política de la burguesía colombiana, nos vuelve a sorprender, desde la derecha.  Y digo que nos vuelve a sorprender pues hace lo lógico y conveniente para su sector de clase y por coincidencia fortuita para su nación, abrir los canales para conseguir la eliminación de las cosas que no permiten su incorporación plena al proceso de integración regional, proceso del cual hacen parte en lo político muy  tibiamente y en lo económico de manera desordenada y a empujones.

En ambas ocasiones (la primera fue con el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la Venezuela Bolivariana) pareciera que la realidad que han intentado negar algunos en Colombia empuja con tanta fuerza y virulencia que hoy es más violenta que la propia guerra impuesta en gran medida por el Imperialismo Norteamericano que con ello lograba varios objetivos estratégicos el primero de los cuales no permitir el rompimiento del modelo de desarrollo impuesto que no le permitiera a los Burgueses Colombianos convertirse en un grupo económico fuerte y vigoroso que compitiera tanto en lo interno como en los sub regional, aunado todo ello a la posibilidad de continuar drenando a precio ridículo los cuantiosos recursos naturales existentes en el millón cien mil kilómetros cuadrados de esta nación.

Por estas dos razones estratégicas fundamentales era más conveniente venderles armas, hacer una alianza táctica con los guerrerista y narcotraficantes del patio, que terminaron siendo paro los efectos la misma cosa, pues ninguna de las dos actividades en teoría otorgaba un papel principalísimo, es decir no se alteraba este orden de cosas.  Sin embargo por ley dinámica del propio capital una parte importante de esa clase dominante fue descubriendo acceso a nuevos flujos intensos de dineros provenientes de las grandes metrópolis, que necesitan convertirse en capital y que de la única manera posible era invirtiendo en el proceso de producir bienes de consumo y donde hacerlo en principio…pues en Colombia y luego en donde se pudiera.

No estoy acusando a ningún empresario Colombiano de lavador de dinero, pero resulta cierto e irrebatible que el flujo cada vez más creciente de dinero proveniente de la actividad de la industria del narcotráfico, le permitió a la economía Colombiana en su conjunto contar con más recursos no controlados por las metrópolis capitalista.  Ahora bien ¿qué hace toda empresa que crece y expande su producción? Simple…busca nuevos mercados y en el caso de los empresarios colombianos ese mercado es los más de 300 millones de sudamericanos y los casi 50 millones de centroamericanos y caribeños.

Lo nuevo es que el acceso a esos mercados no está regida por el caos natural del capitalismo en donde los más fuertes devoran a los más débiles hasta con la guerra si fuese necesario (recordemos que las dos grandes conflagraciones mundiales del siglo pasado tuvieron como una de sus motivaciones principales El Reparto de los mercados y de las fuentes coloniales de materia prima) hoy la integración regional se da en un marco mucho más complejo e intrincado, que abarcan procesos sociopolíticos interesantísimos (cosa de la que habla remos en otra entrega)  con estándares mínimos, que obviamente la Colombia de la guerra, del narco paramilitarismo, de las bases yanquis y demás adefesios del modelo uribista, no cumplen.

Es en este contexto, que lo menos dañado de la vieja clase dominante de aquel hermano país debe resolver cosas básicas para poder marchar a la par con la región y sin duda la guerra y las causas que la motivaron, deben ser resueltas o por lo menos proyectar un camino hacia la solución. Los argumentos sin sentido que mantienen desde el estado, la política de la guerra, del despojo de las tierras, de la arbitrariedad, del sin estado en la mayoría de las regiones rurales del país, del asesinato sistemático de dirigentes sindicales y luchadores sociales, solo sirven para profundizar el aislamiento de una Burguesía con mucho apetito comercial. En fin se juegan su futuro como capitalistas en un mundo cada día más integrado.

por: Lorenzo Bayano.

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