Al Panamá que amamos hasta el dolor

Por: Victor Manuel Collado Sanchez

Es posible que no deba escribir la Opinión de este domingo de la manera que me propongo. Pero advierto que no es pesimismo ni nada apocalíptico. No es drama ni exceso de ninguna clase. Tampoco es una confusión o desvaríos afiebrados.
Sólo espero terminar esta Opinión Dominical sin ofender ni lastimar a nadie.
Y es que para muchas autoridades (desde mucho antes y todavía hasta ahora), el País es cada dia menos salvo que les sirva a sus intereses. Los problemas nos abruman y ellos solo tienen seso para frases comunes que hace tiempo perdieron sentido útil. Andan teorizando trivialidades o idealizando situaciones.
Muchos de ellos (con sus cómplices) ya debieran estar sometidos a medida cautelar de encierro en sus casas, silenciados a tiempo indefinido y condenados a no jodernos más de lo que ya hicieron y que siguen haciendo.
Conviene desangrarnos? Nos convendría despojarnos de tanta rabia e impotencia? No sería bueno que gritaramos como desaforados a ver si alguien nos calla o se suma a la gritería?
La situación nacional no espera y desespera. Da angustia. Eleva la presión cardíaca. Hemos quedados imputados por emputados. Reos rebeldes sin paradero. Trancados por rabia y frustración. Con el hastío hasta la coronilla. No tenemos cuerpo para héroes estúpidos pero ya debemos estar cerca de soltar energía, garras, sacrificio, riesgos, aventuras y todo lo que sea igual o parecido antes que el País se nos acabe entre las manos a cuenta de una cobardía y un desinteres generalizado que duele y pesa por demasiadas toneladas brutas.
Si continuamos callados el dolor engavetado empeora. Si no soltamos la angustia contenida está nos reventara muy fuerte y hará que lanzemos a la calle lo bueno que hemos alcanzado y rescatado.
Hace buen rato que algo está pasando a plena luz del día y todo lo estamos dejando pasar. Tenemos que darnos cachetadas frecuentes para desparasitarnos de la insensata creencia que ya alcanzamos el paraíso.
Algo nos está saliendo mal y tan mal que estamos a punto de empezar a vivir el desamor propio y un destino sin capitán ni ruta, sin propósitos comunes, como si fuésemos un pueblo en comparsa improvisada permanentemente.
Nuestro Panamá no empezó en noviembre de 1903 pero andamos con el gravamen de generaciones enteras con la mente en blanco sobre nuestros hitos desde Siglos anteriores embriagados con el lema “Pro Mundi Beneficio” que solo nos ha servido para conocernos menos entre nosotros mismos.
Tenemos historia pero no una historiografia que merezcamos.
Pero esta es la tierra y no deseamos otro País porque este es el suelo perfecto como ninguno otro lo es (ni lo fue) en el resto del mundo amén.
Sigue pertinente el pensamiento del político mejicano, Venustiano Carranza, para quien servir a la Patria nunca sobra el que llega ni hace falta el que se va.
Viva PANAMA, carajooooo, en otro mes de cumpleaños por sus 199 años de separación de España y 117 de independencia de Colombia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.